El fotógrafo alemán Tanja Askani nos invita a ser testigos de la amistad entre un ciervo y un conejo. Y si bien una imagen vale más que mil palabras, considero oportuno incluir una pequeña reseña de estas fotos -cortesía de este post-.
Las imágenes no fueron armadas. El texto en alemán que las acompaña explica cómo es que la madre del cervato fue asesinada poco antes de su nacimiento, y el cervato fue criado en un pueblo rural con la ayuda de la gente.
Un día apareció el conejo silvestre. Al principio sólo pastaban en la misma zona, y luego de un tiempo se acercaron hasta convertirse en "amigos".
Pastaban juntos y se hacían compañía el uno al otro durante todo el día; el conejo incluso hizo su nido junto al ciervo en vez de hacer una madriguera o algo por el estilo. El autor (que es también el fotógrafo) menciona que pudieron haber formado esta amistad para protegerse mejor de los predadores al avisarse mutuamente, y que también el ciervo ayudaba al conejo a tener un mejor acceso al alimento en el invierno.
El resto de la historia (en alemán) está disponible aquí: http://www.tanja-askani.de/info/?p=18.
Eventualmente, cuando el cervato creció suficiente fue enviado a un parque donde sería insertado en la vida silvestre. La anteúltima fotografía muestra como después que el cervato fuera anestesiado para un transporte más sencillo, y a pesar de los humanos extraños que merodeaban, el conejo fue hacia el ciervo y sostuvo su cabeza somnolienta "como si dijera adiós".